Carvajal desenmascara: Maduro ordenó personalmente reprimir protestas sangrientas

Maduro al mando directo de la represión en Venezuela

Hugo “el Pollo” Carvajal, exjefe de la contrainteligencia militar venezolana, confirmó ante la Corte Penal Internacional que Nicolás Maduro fue quien ordenó personalmente reprimir las protestas de 2014 y 2017.

Dos caras del control: institucional e ilegal

El control de las protestas en Venezuela no fue un capricho de organismos aislados. Existió un sistema dual:

  • Control formal: a cargo del Ministerio de Interior y las fuerzas como la Policía Nacional Bolivariana y la Guardia Nacional, siempre bajo supervisión directa de Maduro.
  • Control informal: el uso ilegal y coordinado de células paramilitares, cuerpos secretos y colectivos armados para ejercer una represión extra legal.

Carvajal explica que Maduro ordenó públicamente que toda protesta fuera reprimida para que su poder “esté por encima de cualquier reclamo civil, sin importar vidas o consecuencias”.

Represión con estrategia política clara

Además, el régimen negó responsabilidades inculpando a manifestantes y opositores —todo bajo la dirección del Ministerio de Interior— para tapar la violencia estatal.

El objetivo no fue solo sofocar las protestas, sino someter a toda la población a través de:

  • Fraudes electorales
  • Represión violenta
  • Exilio y persecución de líderes políticos

Un esquema para garantizar que Maduro conserve el poder a cualquier costo.

Lo que no quieren que se sepa

Carvajal advierte que órdenes ilegales en el régimen nunca quedaron por escrito. Solo voces como la suya pueden revelar el patrón sistemático de violencia contra civiles.

Este testimonio cambia el escenario: no se trata de errores aislados, sino de una política de Estado, dirigida desde lo más alto, para aplastar cualquier forma de disenso. Ahora la justicia internacional tiene la lupa en la mano.

¿Qué sigue?

La declaración evidencia el control absoluto de Maduro sobre las fuerzas de seguridad y la voluntad de usar la fuerza sin límites. Esto abre la puerta a una presión internacional más firme para desmantelar este sistema represivo y exigir responsabilidades reales. El régimen está en el ojo del huracán.

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