La borrasca Therese afloja, pero el riesgo permanece en Canarias
Después de una semana de lluvias extremas que han puesto a prueba la infraestructura y la respuesta institucional, la tormenta Therese pierde intensidad en Canarias. Sin embargo, el archipiélago aún enfrenta consecuencias graves, especialmente en Gran Canaria, donde la emergencia sigue vigente.
Qué ocurrió
- La borrasca ha dejado más de 42 incidentes graves: inundaciones, deslizamientos, caída de ramas y puntos críticos en múltiples islas.
- Gran Canaria sufre la mayor presión, con presas liberando agua y riesgo alto de nuevos derrumbes.
- Tenerife y otras islas bajan su nivel de alerta, pero el daño estructural aún no se ha evaluado en profundidad.
Por qué esto cambia el escenario
No es solo una tormenta con lluvias intensas. Este capítulo expone la vulnerabilidad real de la infraestructura y la capacidad limitada del sistema para responder a emergencias prolongadas y severas. El despliegue urgente de la Unidad Militar de Emergencias (UME) confirma que, sin apoyo externo, la gestión local no habría podido contener el impacto.
Qué viene después
La retirada de la borrasca no significa el fin del problema. Los riesgos hidrológicos siguen activos y la recuperación de infraestructuras será costosa. La verdadera pregunta es si la agenda política en Canarias y España está dispuesta a fortalecer la prevención y garantía de seguridad para futuras amenazas que, por el cambio climático y la urbanización, serán cada vez más frecuentes.
O podemos seguir aceptando que solo cuando la crisis golpea fuerte, se actúe de emergencia y a medias. La cuenta atrás para la próxima tormenta ha empezado.