BP desafía sanciones de EE.UU. para extraer gas en zona Venezuela-Trinidad
BP avanza en zona gasífera que despierta tensiones políticas
British Petroleum (BP) está solicitando a la Oficina de Control de Activos Extranjeros (Ofac) de EE.UU. una licencia para operar en el campo de gas Manakin-Cocuina, ubicado en la frontera marítima entre Venezuela y Trinidad y Tobago.
Este proyecto apunta a extraer más de un billón de pies cúbicos de gas para convertirlo en Gas Natural Licuado (GNL) en Trinidad, uno de los centros de producción más importantes del Atlántico. BP controla actualmente el 45% de las plantas de GNL en Trinidad, que representan el 15% de la producción total prevista para 2025.
La ruptura formal del acuerdo bilateral altera el tablero
En octubre de 2025, el gobierno venezolano suspendió el convenio de cooperación gasífera con Trinidad y Tobago, vigente desde 2015 y renovado automáticamente por cinco años en febrero. Según Caracas, esta decisión responde a nuevas directivas oficiales y marca un giro contundente en la alianza energética regional.
Este acuerdo abarcaba desde el desarrollo de yacimientos conjuntos hasta la monetización y la infraestructura energética. Su suspensión pone en jaque la estabilidad de la explotación compartida de recursos estratégicos.
¿Qué se viene después?
- La licencia de EE.UU. a BP será el primer paso para reconfigurar la relación energética en el Caribe.
- La extracción del Manakin-Cocuina puede activar tensiones diplomáticas e impactar la seguridad energética regional.
- BP se posiciona para asumir el control en un área clave, poniendo en riesgo la influencia directa de Venezuela en un recurso vital.
En un contexto donde la cooperación bilateral se fractura, la intervención de EE.UU. a través de BP puede abrir un nuevo capítulo con consecuencias directas en economía, legalidad y política energética.