Así se destruye un país ignorando la cultura y la política real

¿Por qué Venezuela naufraga mientras la cultura queda al margen?

Los políticos venezolanos parecen olvidar lo esencial: sin una base cultural sólida, no avanzamos. No es solo economía, es la cultura la que define el rumbo y la calidad de nuestras instituciones.

Mientras el país desprecia la música, la literatura y las artes, se construyen malas leyes, la justicia se doblega y los militares permanecen en el poder político, lejos de sus cuarteles.

Un ejemplo claro: ¿cómo legislar con tino si falta sensibilidad y educación cultural mínima? ¿Cómo exigir independencia judicial sin apertura mental ni respeto a la historia y las buenas ideas?

Lo que nadie quiere admitir

Venezuela puede pasar décadas sin conocer a García Márquez o Beethoven, pero ¿qué consecuencias trae eso? Un país sin referencias culturales pierde creatividad y criterio. Eso abre la puerta a la mediocridad y al control político autoritario.

En lugar de fomentar el turismo cultural o promover las artes, se alimenta una cultura superficial que divide más que une. No se trata de idealismos, sino de impacto real en la legalidad y la gobernabilidad.

¿Qué pasará si seguimos ignorando esto?

La política seguirá siendo un juego cerrado de elites sin visión ni sensibilidad. La cúpula militar no volverá a los cuarteles. La justicia, presa de presiones. Y el país condenado a vivir en la rutina, sin innovación ni progreso verdadero.

Reconocer la importancia de la cultura no es un lujo: es indispensable para una política digna, instituciones sólidas y un país que no se desmorone bajo el peso de la urgencia y la improvisación.

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