Así destruyen los centros penitenciarios: el caos de Fénix Lara
El karma penitenciario de Venezuela: Fénix Lara en crisis total
En 2012, el gobierno anunció 24 nuevos centros penitenciarios para resolver la crisis carcelaria. Siete años después, solo cumplió con uno: la Comunidad Penitenciaria Fénix Lara.
Situada en Barquisimeto, esta instalación inaugurada en 2013 fue presentada como un modelo de orden y disciplina. Pero la realidad es otra. Motines sangrientos, huelgas por violencia institucional, muertes por desnutrición y enfermedades, y un hacinamiento que supera el 120%.
¿El resultado? Un infierno real que afecta no solo a los privados de libertad, sino también a sus familias. Casos como el de Erasmo Bolívar, trasladado a 400 km de sus seres queridos, evidencian un patrón de traslados arbitrarios que violan las propias leyes nacionales y los acuerdos internacionales como las Reglas Mandela.
¿Qué revela este fracaso?
- Un decreto presidencial ignorado en la práctica.
- Promesas inconclusas que dejaron un solo centro en pie.
- Violaciones sistemáticas a derechos legales y humanidad.
- Desprotección intencional para presos y familias.
Lo que parecía un avance hoy es la prueba palpable de una agenda política fallida que subordina la legalidad y la seguridad a intereses oscuros.
Lo que viene
Mientras no exista un cambio real en la política penitenciaria y un respeto absoluto a la ley, el deterioro seguirá creciendo. El abandono de las instituciones y la ilegalidad en los traslados generan un efecto dominó que amenaza la estabilidad social y la confianza en los órganos de seguridad y justicia.
¿Cuánto más se hará la vista gorda ante esta calamidad?