Así castiga el régimen chavista: a un periodista le niegan la amnistía por ser ‘la familia equivocada’

Una familia perseguida sin tregua

Antonieta Jurado de Otero denuncia una verdad que muchos callan en Venezuela: Su hijo, Stabros Makriniotis Jurado-Blanco, sufre medidas arbitrarias solo por pertenecer a una familia crítica del régimen chavista.

Medidas cautelares y persecución directa

Después de que El Nacional revelara conexiones ilícitas entre el hijo de Nicolás Maduro y testaferros internacionales, el régimen respondió con una ofensiva legal que bloquea cualquier movimiento libre de Stabros dentro y fuera del país. Sanciones, congelación de cuentas y prohibición de salir de Venezuela son solo el inicio.

La ley que prometía alivio es un disfraz

Intentaron salvaguardar a Stabros mediante la Ley de Amnistía, un recurso que debería proteger a quienes sufren por razones políticas. Pero esa ley excluye a periodistas y críticos, dejando claro que solo se perdonan ciertos delitos, no la persecución política disfrazada de cargos legales. La injusticia se legaliza y se prolonga.

¿ Justicia o instrumento de control?

Este caso es emblemático. Muestra cómo las leyes se retuercen para asfixiar voces opositoras bajo un falso discurso de convivencia y tolerancia. Mientras las autoridades reclaman ‘no más odio’, aplican políticas que solo agravan la división y aumentan la arbitrariedad contra familias enteras.

Embargo y desalojo: criminalizando disidentes hasta en su hogar

El castigo llega al extremo del embargo indebido y al desalojo bajo amenazas, incluso afectando a personas vulnerables. La propiedad privada se convierte en moneda de cambio en esta persecución política sistemática. ¿Quién defiende derechos cuando el Poder Judicial actúa como brazo ejecutor del régimen?

¿Qué sigue?

  • La suspensión y violación sistemática de derechos fundamentales se mantiene.
  • Las leyes seguirán siendo un muro para impedir la reparación y justicia auténtica.
  • El régimen continuará usando la arbitrariedad para silenciar a críticos y amedrentar familias.

La justicia en Venezuela se está desvaneciendo detrás de un telón de impunidad y manipulación legal. Este caso no es excepción, es la regla.

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