Artemis II: Por qué no pondrán un pie en la Luna aunque la tecnología avanza 50 años

Artemis II despega pero no tocará la Luna: ¿qué hay detrás?

El 20 de julio de 1969, Neil Armstrong pisó la Luna. Hoy, más de 50 años después, la NASA lanza Artemis II, pero sin alunizaje. Cuatro astronautas darán solo una vuelta orbital y regresarán a la Tierra. ¿Por qué tanta vuelta para algo que ya se logró hace medio siglo?

Un salto histórico que quedó estancado

Desde 1972 ningún ser humano pisa la Luna. Las misiones Apolo, con sus 24 valientes, fueron impulsadas por una motivación política clara: vencer a la Unión Soviética en la Guerra Fría. No por ciencia ni por beneficio económico. Entonces, el presupuesto NASA llegó a casi el 5% del gasto federal, hoy apenas roza el 0,35%.

Los costos crecieron, cambió la agenda y la prioridad pasó a la órbita baja terrestre, más barata y accesible. Así se destruyó la continuidad en la presencia humana lunar. El costo, la ausencia de un plan sostenible y la falta de un compromiso político sólido post-Apolo marcaron el fin de las pisadas en el satélite.

¿Y ahora? Artemis es un intento rehén de la política y los contratos

El programa Artemis, lanzado en 2017 con un costo de casi US$100.000 millones, supone una alianza público-privada inédita. La NASA deja la construcción de módulos de aterrizaje en manos de SpaceX y Blue Origin, dos competidores con intereses propios.

Artemis II pondrá a los astronautas a 10.000 km de la Luna, donde perderán comunicación parcial y observarán el lado oculto del satélite. Pero ninguna caminata lunar. Esa espera está programada para Artemis IV, mínimo en 2028, un plazo optimista si consideramos retrasos técnicos y el desarrollo lento de trajes espaciales.

El trasfondo que nadie cuenta: política y competencia global

EE.UU. busca adelantarse a la estratégica misión lunar que China planea para 2030. La Luna no es solo un ícono, es un reservorio de metales raros, agua y otros recursos. La realidad: un nuevo eslabón en la competencia geopolítica y económica.

El Tratado de 1967 prohíbe apropiación nacional, pero no el uso. La presencia en la Luna es un paso para establecer influencia y acceso a recursos.

Lo que se viene

  • La NASA debe resolver problemas estructurales: presupuesto, alianzas y enfoque estratégico.
  • Las misiones tripuladas a la superficie lunar dependerán de un módulo fiable y trajes espaciales modernos, aún en desarrollo.
  • Si EE.UU. no cumple, China podría ganar terreno decisivo en la carrera lunar y tecnológica global.

En resumen: Artemis II no pisará la Luna porque la política y la economía siguen condicionando el paso a paso. La Luna, un escenario de poder y recursos, vuelve a cobrar protagonismo, pero en un contexto mucho más complejo que hace 50 años.

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