Apure retrocede: del progreso al aislamiento total por abandono estatal
Apure, víctima del abandono: la carretera desaparece y vuelve el aislamiento
Las lluvias del último invierno acabaron con carreteras y puentes en Apure, dejando a pueblos enteros incomunicados y sin servicios básicos por meses. Pero el verdadero desastre no fue solo natural: fue la incapacidad y abandono del Estado para prever, responder o reparar.
La principal vía que conecta Apure con el centro del país está interrumpida. Los vecinos deben cruzar en chalana, retrocediendo un siglo en infraestructura. Lo mismo ocurre hacia Barinas, Táchira y Amazonas. Puentes colapsados, rutas sin inspección y cero acción oficial en temporada seca.
El impacto económico es brutal: productores aislados no pueden sacar sus alimentos, familias no acceden a medicinas ni combustible, y los costos se disparan gracias a los monopolios improvisados en el paso por río.
Este escenario no es casualidad, sino consecuencia directa de una política de abandono y corrupción que sacrifica el progreso en nombre de discursos vacíos y falta de compromiso.
¿Qué esperar para el próximo invierno?
Sin maquinaria, sin obras, sin planes ni voluntad, la crisis se repite. Los campesinos volverán a perder sus cultivos y animales. Las comunidades quedan a merced del aislamiento, mientras el gobierno mira para otro lado.
Apure y gran parte del sur venezolano enfrentan un camino inverso al desarrollo. Este no es solo un problema regional, es una advertencia para todo el país: seguir sin infraestructura ni gestión clara es bancar la decadencia y la pobreza estructural.
La pregunta es clara: ¿cuándo se decidirá recuperar la ruta para que Venezuela deje de naufragar en la desidia institucional?