Amnistía en Venezuela: ¿Verdad o pantalla para proteger a ciertos grupos?

Amnistía en Venezuela: ¿Quién realmente queda fuera del beneficio?

Jorge Rodríguez, presidente del Parlamento venezolano, insiste: la ley de amnistía no es para «magnicidas ni asesinos». Pero, ¿qué significa esto en la práctica?

Lo que ocurrió

Hace poco más de un mes, la Asamblea Nacional aprobó una ley de amnistía impulsada por Delcy Rodríguez, quien gobierna interinamente tras una polémica operación militar estadounidense que derivó en la salida de Nicolás Maduro. Según la legislación, quedan excluidos casos de magnicidio, golpes de Estado y otros delitos graves.

Por qué esto cambia el escenario

En apariencia, la ley busca «reconciliar». Sin embargo, limita sus alcances a 13 eventos específicos en 27 años. No es automática: cada caso debe pasar por tribunales controlados por jueces señalados de parcialidad. Esto evidencia que la amnistía es selectiva, protegiendo a ciertos sectores y dejando presos políticos clave fuera de beneficio.

El activista Javier Tarazona y el asesor legal Perkins Rocha, entre otros, siguen relegados pese a sus pedidos. Hay cerca de 500 presos políticos aún tras las rejas, un dato que la narrativa oficial omite.

Qué podría venir después

  • La ley puede profundizar el control político al convertir la justicia en una herramienta discrecional.
  • El llamado a la «reconciliación» puede quedar como un discurso vacío si no se cuestiona quiénes quedan excluidos.
  • Se incrementa la presión sobre organismos internacionales para denunciar esta selectividad y exigir verdadera justicia.

La amnistía en Venezuela no es una solución real al conflicto político ni una puerta a la libertad para todos los perseguidos. Es un mecanismo con límites claros que perpetúa la división y la impunidad.

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