Alarma en Venezuela: Trastornos mentales crecen sin control ni atención
El drama oculto detrás de la crisis de salud mental en Venezuela
La psiquiatra Aura Isolina Macías, presidenta del capítulo Anzoátegui de la Sociedad Venezolana de Psiquiatría, advierte una realidad que no se discute en los medios oficiales: hasta un 40 % de la población venezolana podría enfrentar algún trastorno mental.
Los más comunes son ansiedad, fobias y depresión, cifras que superan ampliamente el promedio mundial del 10–15 %, y que se agravaron tras la pandemia.
¿Por qué este dato cambia todo?
La explicación no es solo biológica. Macías apunta que el estrés cotidiano impulsado por la crisis económica, la pérdida de valores, la precariedad de servicios públicos y salarios insuficientes son el caldo de cultivo de esta epidemia silenciosa.
Pero lo más grave no termina en la enfermedad. El sistema de atención psiquiátrica está colapsado: centros especializados cerrados, profesionales que emigran y un alto costo en tratamientos y hospitalizaciones que hacen inaccesible la ayuda.
- Una hospitalización psiquiátrica mensual puede costar entre 2.000 y 10.000 dólares.
- Los medicamentos antipsicóticos superan los 20 dólares cada uno, imposibles para la mayoría.
Este escenario condena a gran parte de la población a padecer enfermedades crónicas sin apoyo ni recursos, aumentando la desintegración social y la carga emocional para familias enteras.
¿Qué esperar si no hay cambios urgentes?
Sin inversión real y voluntad política para reconstruir la atención psiquiátrica, el aumento de suicidios, especialmente en jóvenes, y los trastornos mentales en auge seguirán creciendo.
La ignorancia y la falta de psicoeducación mantienen a los afectados en el silencio y el estigma, retrasando cuidados que podrían devolver funcionalidad y estabilidad.
La crisis económica y social no solo destruyó la infraestructura física sino también la salud emocional de la nación.
¿Estamos preparados para enfrentar esta bomba de tiempo? La respuesta depende de si se prioriza la salud mental como un asunto de seguridad nacional o si este problema seguirá invisibilizado y fuera de control.