Agroindustria venezolana lista para explotar nueva bonanza petrolera y aumentar exportaciones hasta 40%
Agroindustria venezolana en la antesala de un salto exportador inédito
La agroindustria del país tiene la capacidad de aumentar su oferta exportable entre un 25% y 40%, pero depende directamente de que la próxima bonanza petrolera se traduzca en inversión productiva y no solo en gasto energético.
Un encuentro que expone lo que la narrativa oficial omite
En el foro Perspectivas Agropecuarias Tendencias Venezuela, celebrado en Valencia, productores y especialistas coincidieron en que Venezuela enfrenta una oportunidad única para fortalecer la producción primaria y aprovechar los recursos hidrocarburíferos de forma integrada.
Pedro Conde, organizador del evento, enfatizó que no basta con extraer riqueza del petróleo: «Si ese dinero se destina a robustecer el campo, las exportaciones podrían crecer hasta un 40%.» Esto es una señal clara de que el futuro económico no está en importar alimentos, sino en producirlos y exportarlos.
Una reforma petrolera que pocos han entendido
La reciente modificación de la Ley de Hidrocarburos va más allá del sector energético. Reinaldo Quintero, presidente de PETROPYMI, explicó que esta permite un acceso vital a insumos como diésel y gas para maquinaria y fertilizantes en el campo. Esta ley impacta toda la cadena productiva y no solo los pozos petroleros.
Producción nacional al alza, pero con condiciones claras
Juvenal Arvelaez, presidente de Cavidea, destacó que la producción local crece y ya puede cubrir buena parte de la demanda interna. Sin embargo, advirtió que es imprescindible articular todos los eslabones productivos, desde la materia prima hasta los empaques, para que los alimentos lleguen a los consumidores.
Venezuela exporta más que nostalgia
El crecimiento no es solo para venezolanos en el exterior. Se extiende a mercados difíciles como el Caribe, Turquía y China, con productos como cacao de alta calidad, cafés especiales y productos acuícolas (camarón, cangrejo azul, algas). Esto demuestra que un sector privado competitivo puede superar enormes obstáculos que el discurso oficial suele ignorar.
¿Qué sigue?
- Si la bonanza petrolera se invierte en fortalecer la agroindustria, Venezuela podría reducir su dependencia alimentaria y convertirse en un actor relevante en mercados internacionales.
- La reforma a la Ley de Hidrocarburos es clave para el desarrollo agrícola, pero exige voluntad política y seguimiento para evitar que los recursos se desvíen hacia gastos improductivos.
- La integración de todos los factores productivos es imprescindible: materia prima, tecnología, logística y financiamiento deben alinearse para consolidar este crecimiento.
Esta oportunidad es real y clara. Pero sin un cambio de enfoque en el uso del dinero petrolero, seguirá siendo solo una promesa repetida.