Europa respira, pero la migración cambia de rostro
En 2025 las solicitudes de asilo en la Unión Europea cayeron un 19%, pero detrás de esta aparente mejora hay un cambio profundo en los flujos migratorios.
Afganos y venezolanos desplazan a los sirios
Por primera vez en una década, los sirios dejaron de ser la principal nacionalidad que busca protección en Europa. Las peticiones de asilo sirias se desplomaron un 72%, producto del colapso del régimen que sostuvo la guerra, y las capitales europeas han congelado sus expedientes para evaluar la nueva situación en Damasco.
En contraste, los afganos lideran con 117.000 solicitudes, un aumento del 33%. Esta subida responde a una sentencia del Tribunal de Justicia de la UE que reconoce persecución de género bajo el régimen talibán, desencadenando un aumento en las solicitudes de mujeres afganas que ya están en Europa y formalizan su estatus.
Venezuela marca récord en asilo y obliga a repensar políticas
Los venezolanos presentaron el volumen más alto de solicitudes hasta la fecha: 91.000, un 23% más que en 2024. Este salto no solo refleja la crisis interna sino también el impacto directo de las restricciones en otros países, incluido Estados Unidos, que canalizan la presión hacia Europa.
España concentra el 94% de estas solicitudes venezolanas, favorecido por el idioma, los vínculos familiares y una práctica española flexible para otorgar protección humanitaria cuando no se cumplen las normas estrictas para refugio. Esto expone una grieta en el sistema europeo, tradicionalmente más rígido.
¿Qué significa este cambio?
El descenso general oculta un problema de fondo: el sistema de asilo europeo está bajo presión renovada y cambia de forma, no desaparece. La concentración de solicitudes en países concretos como España genera tensiones que la UE aún no abraza con seriedad. Además, la sentencia que amplió la definición de persecución abre un precedente para futuras oleadas provenientes de regímenes autoritarios con dinámicas similares.
Europa afronta ahora un dilema institucional: ¿ajustar sus políticas para contener flujos que no disminuyen o abrir la puerta a la acumulación de situaciones críticas que podrían desbordar recursos y generar problemas sociales?