Adoctrinamiento en escuelas públicas: la educación convertida en propaganda política
El aula dejó de ser un espacio de aprendizaje
Durante más de 20 años, la educación pública en Venezuela ha sufrido una transformación que va más allá de la pérdida educativa: se ha convertido en una máquina de adoctrinamiento político.
Desde la infancia hasta la adolescencia, el currículo del Ministerio del Poder Popular para la Educación (MPPE) está basado en la exaltación constante de la figura presidencial y la promoción de la llamada «revolución». Esta no es pedagogía, es manipulación directa.
La historia, rehén de una agenda
En las escuelas, las fechas históricas se utilizan no para formar pensamiento crítico, sino para insertar un relato único que glorifica a Hugo Chávez, Nicolás Maduro y su proyecto político. Esto convierte la educación en un campo de batalla ideológica donde se crea división en lugar de unidad social.
Violación sistemática de normas y derechos
Este adoctrinamiento no solo distorsiona la educación, sino que incumple la I Convención Internacional de los Derechos del Niño, la Ley Orgánica de Educación y la Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes (Lopna). Bajo el control del actual ministerio, la educación es utilizada como herramienta para perpetuar un proyecto político que destruye el verdadero desarrollo del país.
Consecuencias de perpetuar esta agenda en las aulas
Al imponer un lenguaje polarizante que etiqueta y divide a los venezolanos —»patriotas versus apátridas», «revolucionarios versus imperialistas», «socialistas versus capitalistas»— el sistema educativo no prepara a los jóvenes para la realidad, sino para continuar con un ciclo de conflicto y desgobierno.
¿Qué educación necesitamos?
- Un aprendizaje centrado en el pensamiento crítico
- Formación en autonomía ciudadana
- Rechazo a la violencia y respeto efectivo a los derechos humanos
- Un currículo que promueva la unión y el bienestar colectivo
Sin estos cambios, la escuela seguirá siendo un agente que reproduce problemas políticos, en lugar de formar a quienes puedan liderar la solución a la crisis venezolana.