Amnistía en Venezuela: un alivio solo para pocos
El Congreso venezolano se apresta a votar la segunda y definitiva discusión de un proyecto de ley de amnistía. Pero detrás del anuncio, la realidad es otra: el texto excluye a presos militares, exiliados y a cientos de detenidos claves.
Exclusiones flagrantes en periodos y personas
La ley propuesta solo cubre diez periodos políticos específicos desde 2002 hasta 2024, dejando fuera casos históricos desde 1999 y represión sistemática que no encaja en esas fechas.
¿El resultado? Más de la mitad de presos políticos quedaría sin beneficio, incluidos defensores de derechos humanos con procesos judiciales abiertos o incluso liberados con cargos pendientes.
Cargos que encubren persecución política
El texto excluye a quienes estén procesados por delitos graves como violaciones de derechos humanos o narcotráfico. Sin embargo, expertos como Alfredo Romero advierten que estos cargos a menudo son arbitrarios y usados para justificar detenciones políticas.
Exiliados sin garantías reales
El proyecto no aclara si los exiliados puedan regresar sin riesgo. El oficialismo ya condiciona el regreso a “ponerse a derecho”, dejando una puerta abierta a persecuciones post-amnistía.
Militares, relegados intencionalmente
Aunque en apariencia podrían incluirse, el análisis detallado muestra una exclusión implícita de militares presos por operaciones derivadas de conflictos políticos. De casi 700 presos políticos, 182 son militares y ninguno ha sido excarcelado.
No hay reconocimiento ni reparación
El proyecto ni contempla devolver bienes confiscados ni medidas de reparación. Esto revela un error de fondo: no se reconoce a los amnistiados como víctimas, sino como simples casos judiciales, perpetuando la injusticia.
Por qué importa más de lo que dicen
La ley no solo define quién queda libre o preso. Marca el rumbo de la justicia y la estabilidad en Venezuela. Excluir sectores clave y negar reparación profundiza la división y la desconfianza en las instituciones.
¿Qué viene después?
- Persistirá la sensación de impunidad selectiva.
- El riesgo de seguir criminalizando opositores y militares se mantendrá vivo.
- La falta de claridad para exiliados puede prolongar la fuga y el conflicto político.
- El país podría enfrentar más polarización y deslegitimación de sus actores políticos.
Esta amnistía no es una solución real. Es un mensaje claro: solo ciertos presos políticos importan para el actual gobierno encargado. Esto conviene entender antes de que la ley se apruebe.