Portugal enfrenta una crisis de inundaciones que no se quiere visibilizar
Cerca de 3.600 personas fueron evacuadas este miércoles en las localidades de Coimbra, Montemor-o-Velho y Soure, en el centro de Portugal. La razón no es una simple crecida: el río Mondego amenaza con desbordarse o incluso colapsar los diques que protegen estas poblaciones.
El oficial Telmo Ferreira, de la Protección Civil portuguesa, reconoce que la situación es «bastante complicada» y alerta que el agua podría superar las barreras defensivas, un escenario que los informes oficiales intentan minimizar para evitar alarma.
Un problema mayor y extendido
Estas evacuaciones se suman a las más de 1.200 personas desplazadas en otras zonas del país por temporales recientes, que han dejado 7 muertos directamente y al menos 6 más en accidentes vinculados a los arreglos post-borrascas.
No es solo el Mondego: los ríos Vouga, Tajo y Sado también están en nivel de alerta máxima por acumulación y presión de agua, en un contexto de lluvias persistentes que se extienden sin pausa, mientras las infraestructuras y el sistema de defensa parecen insuficientes ante estos eventos.
¿Estamos preparados para lo que viene?
La Protección Civil insiste en que las próximas horas serán clave para determinar si la situación mejora o empeora. Sin embargo, la constante descarga desde embalses y la lluvia persistente hacen prever que esta crisis hidrológica podría agravarse, poniendo en evidencia la falta de planificación a largo plazo y gestión de riesgos.
¿Qué pasará si estos diques colapsan? Más evacuaciones, daños materiales severos y un impacto económico que podría desbordar cualquier estrategia improvisada.
Mientras tanto, el Instituto Portugués del Mar y la Atmósfera (IPMA) mantuvo avisos naranjas y amarillos por precipitaciones en varias regiones, alertando sobre un fenómeno meteorológico extremo que no puede seguir siendo ignorado ni minimizado.