¿Por qué la crisis en Amuay no es solo un apagón más?
El lunes 9 de febrero, la refinería Amuay, con capacidad para 645.000 barriles diarios, quedó fuera de servicio tras un corte eléctrico que paralizó sus operaciones por dos días.
Hasta el martes 10, la planta no había recuperado el ritmo normal, solo logrando operar servicios básicos, sin fecha clara para un retorno completo a su producción.
Lo que no te cuentan: la producción estaba en caída libre mucho antes
Antes del apagón, Amuay apenas procesaba entre 137.000 y 140.000 barriles diarios, menos del 22% de su capacidad, por problemas estructurales, falta de mantenimiento y cortes eléctricos constantes.
Estos problemas no solo reflejan una planta en declive, sino que revelan la incapacidad institucional para garantizar el suministro de combustibles clave para la economía.
Consecuencias que ya golpean fuerte
- Los frecuentes apagones en instalaciones petroleras bloquean aumentos en la producción.
- Esto provoca escasez de gasolina y diésel, afectando la movilidad y la actividad económica.
- La crisis operativa en Amuay destapa la debilidad en la gestión y mantenimiento de la principal fuente de energía del país.
¿Qué se viene después en la principal refinería del país?
Sin una solución estructural clara, la continuidad de fallas eléctricas y problemas técnicos seguirá frenando la producción. Venezuela enfrenta el riesgo de estancamiento energético que impacta directamente en su economía y seguridad energética.