Petro evade presunto atentado que pone en jaque la seguridad presidencial
El presidente Gustavo Petro tuvo que modificar su itinerario el lunes para evitar un posible ataque armado contra el helicóptero en el que viajaba con sus hijos.
Según Petro, la falta de garantías de seguridad obligó a que la aeronave desviara su ruta, incluso volando varias horas mar adentro, evitando aterrizajes previstos en el Caribe colombiano. Además, indicó que estuvo en la isla Gorgona (Pacífico) antes de intentar llegar a Montería (Atlántico).
Lo que está detrás de la alarma presidencial
Estas denuncias, que no cuentan con confirmación oficial de las autoridades de seguridad, suman ya varias desde que Petro asumió el poder en agosto de 2022. Entre estas, destaca una supuesta alerta de la DEA sobre un plan para asesinarlo mediante un camión explosivo aún sin pruebas públicas.
Además, el mandatario afirma que en febrero se ordenó retirar a un general de la policía implicado en un intento por sabotear su reunión con el expresidente Donald Trump, mediante sustancias psicoactivas en vehículos oficiales.
¿Qué está en juego para Colombia?
- Queda en evidencia la fragilidad de los protocolos de seguridad para un presidente que asegura estar bajo amenaza constante.
- La falta de información oficial genera dudas sobre la coordinación entre fuerzas de seguridad e inteligencia.
- Este escenario alimenta una narrativa de riesgo permanente que justifica medidas excepcionales y cuestiona la estabilidad institucional.
¿Qué viene después?
Si esta dinámica persiste, el país podría enfrentar un aumento en la polarización y en el uso político del miedo como herramienta. La presión sobre las agencias de seguridad crecerá, y la percepción pública podría deteriorarse, afectando la gobernabilidad y la confianza en las instituciones.