Ley de Amnistía: ¿Quién decide qué crímenes se perdonan y a qué precio?
La Comisión Especial abre puerta a impunidad disfrazada de paz
Este martes, la Comisión Especial para la Ley de Amnistía se reunió por cinco horas con familiares de los detenidos, potenciales beneficiarios de esta legislación cuyo segundo debate ya está en marcha.
Presidida por el diputado Jorge Arreaza, la comisión asegura estar recibiendo «insumos» para moldear un proyecto que busca «la reconciliación nacional» y «promover la paz». Sin embargo, esta supuesta búsqueda de consenso provoca un debate necesario: ¿Qué crímenes quedarán impunes y cómo afectará esto la seguridad y la legalidad?
¿Reconciliación o borrado de responsabilidades?
El proyecto busca atender también a las víctimas de las guarimbas, bajo criterios de «escuchar a todos». En la práctica, esta oferta equilibrista podría diluir responsabilidades clave en conflictos pasados y presentes, sacrificando la justicia en nombre de una paz cuestionable.
El coordinador del Programa para la Paz y Convivencia Democrática, Ernesto Villegas, declara que «todos serán atendidos» y que se busca un «gran esfuerzo» lejos de un «estado de guerra». Pero esta visión ignora el riesgo real: leyes de amnistía sin límites claros suelen abrir la puerta a la reincidencia de delitos y al deterioro institucional.
¿Qué viene después?
- Más consultas y recepción de propuestas, pero sin garantías de transparencia.
- Posible aprobación de una ley que, en nombre de la paz, puede vulnerar principios básicos de justicia y seguridad.
- Incremento de la tensión social por la percepción de impunidad que afectará a víctimas y al orden público.
Este proceso merece vigilancia y un análisis crítico más allá de narrativas oficiales que pretenden cerrar heridas sin tratar causas ni consecuencias.