736 proyectos comunitarios en La Guaira: ¿Realmente el pueblo decide o es una fachada?
La Guaira reporta 736 proyectos comunitarios con 90% de avance, pero ¿a qué costo?
Desde el estado La Guaira anuncian que 736 proyectos comunitarios alcanzaron un 90% de avance. Estas obras se presentan como resultado de la llamada Consulta Popular y la autogestión del Poder Popular organizado, evitando la contratación de empresas privadas y asegurando participación vecinal.
¿Qué está pasando realmete?
Según Raimelis Navarro, vocera del Movimiento de Comuneros de La Guaira, las obras cubren necesidades básicas postergadas por décadas, como agua potable e infraestructura. Comunidades sin acceso regular a agua por más de 30 años ahora se «benefician» de decisiones tomadas en asambleas coordinadas por estas estructuras comunales.
Entre estas experiencias destacan comunas agrícolas y socioproductivas que buscan fortalecer una autosustentabilidad económica bajo control local.
Pero esto cambia el escenario político y social
El Movimiento de Comuneros avanza en preparar la Consulta Popular nacional del 8 de marzo, con 154 centros de votación en La Guaira, 53 comunas y 20 circuitos comunales. Este proceso no sólo busca decidir proyectos, sino también legitimar una forma de poder paralelo al Estado tradicional, mediante estructuras que funcionan al margen de las instituciones establecidas y con fuerte protagonismo femenino (85% de las estructuras organizativas).
La pregunta que pocos hacen: ¿Qué tanto real poder tiene la ciudadanía y cuánto es una agenda política que centraliza la gestión bajo un solo modelo? ¿Estamos ante verdadera democracia participativa o una fachada para fortalecer un modelo político con consecuencias sobre la legalidad e institucionalidad?
¿Qué viene ahora?
- Más proyectos impulsados por este modelo de autogestión que prescinde de contratistas privados.
- Consolidación de estructuras de poder local paralelas al Estado.
- Incremento del control político bajo la apariencia de participación.
Este caso de La Guaira evidencia una transformación profunda de cómo se organiza el poder y la gestión en el territorio. Lo que se presenta como avance comunitario no puede separarse de su fuerte carga ideológica y la redefinición de la autoridad local.