Hausmann: Sin elecciones libres no llegará inversión ni transición en Venezuela
La reapertura petrolera en Venezuela es un juego de apariencias
Ricardo Hausmann lo dice claro: sin garantías democráticas, inversión y transición política son imposibles. La llamada «normalización» económica que impulsa el gobierno interino y Estados Unidos carece de base real mientras no existan elecciones creíbles, restitución total de derechos y mando claro sobre cuerpos armados.
¿Qué está pasando realmente?
Hausmann, economista con experiencia en crisis latinoamericanas, señala que los inversionistas no solo evalúan leyes o contratos, sino que buscan estabilidad institucional, seguridad y respeto a las libertades civiles. La combinación de presos políticos, censura sistemática y un sistema electoral irresoluto destruye la confianza antes de cualquier reforma legal. Además, la fuga masiva de profesionales clave deja a Venezuela sin el capital humano indispensable para proyectos a largo plazo.
El experto critica la agenda que Washington impuso a Miraflores, que intenta relanzar el sector petrolero sin un cronograma electoral ni la recomposición del árbitro comicial. Mientras tanto, la política se reduce a anuncios vacíos, porque la realidad es que persisten las detenciones arbitrarias, el control judicial sesgado y estructuras armadas paralelas que operan sin control estatal.
¿Por qué esto cambia el escenario?
Invertir en Venezuela es apostar en un terreno minado por la incertidumbre política y legal. La reciente reforma a la ley de hidrocarburos, aprobada por una Asamblea Nacional ilegítima según Hausmann, no convence a los inversores. Los problemas de tipo de cambio dual, restricciones para repatriar dividendos y un ambiente donde no existen libertades políticas elementales envían un mensaje claro: no hay condiciones para proyectos serios.
El intento de reactivar la producción petrolera sin abordar el restablecimiento de derechos fundamentales e instituciones libres solo genera anuncios que no se transforman en realidades. Cuando se intenten perforar nuevos pozos, la falta de electricidad, seguridad y personal cualificado frenará cualquier avance.
¿Qué puede venir después?
Hausmann exige un plan claro y real para restituir la democracia: cronograma electoral público, un Consejo Nacional Electoral con legitimidad y un sistema que permita la participación política plena. Sin esto, la incertidumbre política y jurídica se alargará indefinidamente, manteniendo bloqueada toda inversión significativa y prolongando la crisis institucional y económica.
Hasta que no haya avances tangibles en la liberación total de presos políticos, la libertad de prensa y la desarticulación de grupos armados ilegales, la comunidad internacional y los venezolanos seguirán atrapados en una ilusión que solo beneficia a sectores políticos interesados en mantener el statu quo.
Este no es momento para discursos, sino para acciones verificables y un cambio real en las reglas del juego. La transición solo será posible si la agenda política vuelve a poner en primer plano la democracia y la seguridad jurídica, sin la cual ningún capital ni esperanza tendrán lugar en Venezuela.