Zapatero vuelve a Caracas cuando nada es casual
El regreso inesperado de José Luis Rodríguez Zapatero a Venezuela no es un detalle menor. Su presencia en Caracas, sin pasar por el Palacio de Miraflores ocupado ahora por Delcy Rodríguez, encierra algo más que un viaje.
Una desaparición y retorno en medio del conflicto
Tras las elecciones fraudulentas del 28 de julio de 2024, en las que Nicolás Maduro salió vencedor, Zapatero desapareció. No acompañó el jolgorio del régimen, pero después la dictadura lanzó la más brutal persecución contra venezolanos críticos, con detenidos y desaparecidos.
Ahora, su vuelta coincide con la excarcelación de muchos presos políticos apresados tras esos comicios. El ministro Ernesto Villegas, coordinador oficial de un programa de ‘‘paz’’, facilitó su llegada. ¿Un gesto inocente? Nada indica que sea casualidad.
¿Mediador o carta política?
En Madrid, antes de presentar su libro, Zapatero solo se definió como ‘‘mediador’’ y se negó a aclarar quién lo nombró para ese rol ni qué postura sostiene sobre las elecciones venezolanas. En abril de 2025, se autodenominó ‘‘defensor de derechos humanos’’ y aseguró creer en el diálogo, un lenguaje que oculta complicidad cuando se trata de regímenes autoritarios.
La conexión Delcy Rodríguez – Zapatero que pocos cuestionan
Su vínculo con Delcy Rodríguez, quien hoy maneja el poder en Miraflores y es el foco del controvertido caso ‘‘Delcygate’’ en España, revela que el ex presidente no está mediando para la democracia, sino para legitimar la continuidad de un régimen condenado por la comunidad internacional.
El proceso que se tramita en España con el exministro José Luis Ábalos, cercano a Zapatero, es otra pieza clave. Ábalos enfrenta un juicio público con abundante evidencia documental, reflejo de una red política que protege al chavismo.
Esto no es un ‘‘momento Zapatero’’ de paz, es un intento claro de parar la alternancia democrática
Desde ambos lados del Atlántico, se despliega una operación para evitar que una opción legítima de cambio político llegue al poder. Mientras la derecha busca convencer al elector, Zapatero y sus aliados ofrecen acuerdos sin condiciones que garantizan la impunidad.
¿Estamos ante un mediador o un facilitador del continuismo autoritario? La respuesta determina el futuro político de Venezuela y el compromiso real con la democracia en España.