Otro niño muere por un accidente doméstico que podría haberse prevenido
En Arauca, Falcón, un bebé de 17 meses llamado Sebastián falleció tras asfixiarse con una semilla de mamón mientras cenaba con su familia.
Intentos de primeros auxilios no bastaron. Fue trasladado al Ambulatorio Tipo III Dr. David Paul López, donde los médicos no pudieron salvarlo.
Esto revela un problema mucho mayor
Estos no son casos aislados. En junio pasado, otro niño de dos años perdió la vida de forma similar en Portuguesa. ¿Qué falla en la prevención y en la educación sobre riesgos domésticos?
El Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas ya investiga para descartar irregularidades familiares, pero hasta ahora, nada apunta a otra cosa que dedos señalando una tragedia evitada solo con mayor vigilancia.
¿Qué viene ahora?
- Mayor presión para protocolos claros en atención de emergencias pediátricas.
- Campañas públicas reales, no simbólicas, para informar a las familias.
- Responsabilidad de los sectores políticos para garantizar seguridad y educación básica que eviten muertes como esta.
Este caso evidencia un descuido sistémico que parece invisible para quienes diseñan políticas públicas. ¿Cuántos niños más deben morir para que esto cambie?