El caos en La Guaira: un albañil improvisado expone la falta de preparación nacional
Cuando el Estado no responde, los venezolanos agarran el pico y la pala
Después del terremoto en La Guaira, no llegaron sirenas ni equipos oficiales. Lo que se escuchó fue el golpe de picos y el trabajo urgente de voluntarios. Entre ellos, Yerfenson Torres, un albañil de Catia sin experiencia formal en rescates, pero con la determinación de salvar vidas.
¿Por qué esto cambia el escenario?
El doble sismo dejó una ciudad destruida y evidencia clara: Venezuela carece de preparación y equipamiento para emergencias de alto impacto. El país sufrió la tragedia sin contar con protocolos ni herramientas básicas. Yerfenson y su grupo improvisado, llamados «Pico y Pala», fueron la primera línea de búsqueda, operando sin más recurso que sus manos y conocimientos básicos de construcción.
Cuando equipos internacionales especializados llegaron, la diferencia fue abismal. Esa comparación reveló la enorme brecha en capacidad estatal y la urgente necesidad de infraestructura para desastres naturales. La tragedia expuso no sólo el drama humano sino también la falla institucional que puede costar muchas vidas en futuros eventos.
¿Qué viene después?
- Es imperativo que Venezuela desarrolle un sistema nacional de respuesta rápida, con voluntarios capacitados y equipamiento profesional.
- Sin inversión en seguridad, prevención y preparación, futuras tragedias tendrán consecuencias aún más graves.
- El protagonismo de voluntarios sin formación, como Yerfenson, muestra que la sociedad civil está forzadamente tomando roles que deberían fomentar las instituciones.
¿Hasta cuándo permitiremos que la improvisación sea la norma en emergencias? La historia de Yerfenson es una alerta clara: el país está al borde de una crisis más profunda si no cambia su enfoque en seguridad y gestión de desastres.