Alianzas con Rusia y EE.UU. prometen recuperar mitad del sistema eléctrico venezolano
Una promesa eléctrica que podría cambiar el juego
El Gobierno anunció acuerdos con la rusa INSA y la estadounidense General Electric para recuperar 7.400 megavatios (MW) en el sistema eléctrico nacional. Esa cifra equivale a casi la mitad de la generación actual de Venezuela.
¿Qué pasó?
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, confirmó dos contratos claves: uno con INSA para reactivar la Central Hidroeléctrica Tocoma y optimizar la central de Macagua, sumando más de 2.400 MW; otro con GE para recuperar progresivamente 5.000 MW en cuatro años, con los primeros 1.000 MW previstos en 24 meses.
¿Por qué importa?
La red eléctrica es la base para servicios esenciales: agua, hospitales, alimentos y producción agroindustrial dependen de ella. Recuperarla es vital para la estabilidad económica y social.
Pero aquí está lo que no dicen: estos proyectos dependen de alianzas internacionales con dos potencias con intereses contrarios. ¿Qué garantías reales hay de que estas promesas pasarán más allá del papel? La dependencia externa crea riesgos para la soberanía energética y deja el futuro del sistema en manos ajenas.
¿Qué viene después?
Si estas alianzas se cumplen, el país podría recuperar gran parte de su capacidad eléctrica perdida, impulsando sectores clave de la economía. Pero la pregunta sigue abierta: ¿podrá Venezuela mantener ese ritmo sin depender constantemente de contratos con empresas extranjeras? El desafío real será la gestión interna y la inversión continua, no solo un anuncio espectacular.