EE.UU. abre flujo directo de fondos al régimen venezolano por terremoto: ¿qué oculta?
EE.UU. permite transferencias directas al Gobierno venezolano tras emergencia sísmica
El viernes 17 de julio, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) anunció un cambio importante: los fondos para atender la emergencia tras los terremotos del 24 de junio en Venezuela podrán transferirse directamente al Gobierno, saltándose los canales financieros usualmente restringidos.
Esta flexibilización se limita a operaciones bajo la Licencia General 60 (LG 60) y permite la gestión de ayuda humanitaria, incluyendo pagos de impuestos, peajes y tasas vinculadas a tareas de socorro. Además, no obliga a usar la Cuenta de Fondos de Depósito de Gobiernos Extranjeros (FGDF), conocida por su rigidez.
¿Por qué esta medida cambia el escenario?
- El alivio financiero es temporal: válido solo hasta la medianoche del 23 de octubre.
- Se mantiene el bloqueo para todas las demás transacciones que no estén explícitamente autorizadas.
- Las instituciones financieras deben asegurarse que las transferencias no violen otras regulaciones antes de procesarlas.
- No se desbloquean activos del Gobierno venezolano ni se permiten transacciones prohibidas por otros decretos.
Esto muestra una intención de facilitar la llegada de ayuda, pero sin renunciar a una presión financiera estratégica que limita el manejo de fondos por parte del régimen.
¿Qué viene después?
El impacto real dependerá de cómo se controle esta ventana temporal y si los fondos realmente llegan a la emergencia sin diluirse en la estructura oficial. Esta decisión abre preguntas sobre el equilibrio entre ayuda humanitaria y concesiones económicas a un Gobierno cuya legalidad y controles siguen cuestionados. Más allá del desempeño inmediato, este movimiento podría sentar un precedente en la gestión de sanciones y relaciones financieras con Venezuela que pocos están analizando a fondo.