Cicpc revela la verdad oculta tras el trauma de los sismos en Venezuela
El sismo no solo sacudió edificios, también mentes
Dos terremotos azotaron Venezuela el 24 de junio y el impacto no terminó en las grietas visibles. El Cicpc ahora señala un problema invisible que crece: secuelas psicológicas que el discurso oficial minimiza.
¿Qué está pasando realmente?
El psicólogo José Félix Alfaro Bolívar, en el programa Hablemos de Prevención, advirtió que el miedo no es debilidad ni algo para culparnos, sino un reflejo biológico de supervivencia activado por la amígdala.
Pero esa ansiedad, lejos de disiparse, puede atarnos a un ciclo peligroso de temor constante a futuras réplicas. Esta realidad afecta la estabilidad emocional y social, y no basta con reconocerla para detenerla.
¿Por qué esto cambia el escenario?
Porque el daño post-sismo no es solo material, sino institucional y social. Ignorar estas secuelas es dejar que un sector de la población quede vulnerable, minando su capacidad para reconstruirse realmente.
El Cicpc propone afrontar este fenómeno con consciencia, recomendando que cada ciudadano decida su respuesta ante la crisis para salir más fuertes y solidarios.
¿Qué viene después?
Sin un plan claro y efectivo que incorpore la salud mental al manejo de desastres, Venezuela se enfrenta a una doble crisis: la estructural y una psíquica que complicará la seguridad y la cohesión social.
Esta información no es solo un dato más; es una advertencia sobre un gap que el poder vigente parece evitar atender.