Terremotos y olvido: el desastre que seguimos repitiendo
El ciclo del desastre evitable
En 1641, un terremoto devastador sacudió Caracas y todo el país. Las consecuencias fueron claras: no construir más de dos niveles.
Décadas después, la memoria se borró y se levantaron estructuras imposibles. El sismo de 1766 obligó a derribar partes enteras, confirmando que la lección nunca fue aprendida.
Política y tragedia: la misma vieja receta
El terremoto de 1812, además del daño físico, desató discursos que aprovecharon el miedo para promover agendas políticas disfrazadas de moral divina. Más allá de la tragedia, la manipulación política apareció.
Del mismo modo, en 2026, tras nuevos sismos, ciertos sectores ideológicos promueven su agenda entre el dolor y la confusión. Una constante que nos hace vulnerables de forma intencional.
La expansión urbana sin control agrava la crisis
Con la bonanza petrolera, Caracas se expandió sin planificación. Sobre suelos inestables, nacieron barrios que multiplican el impacto de cualquier temblor. El terremoto de 1967 y el reciente de 2026 lo confirmaron.
No aprendemos de la historia. No se planifica ni se protege la ciudad. ¿Cuál será el verdadero costo cuando el próximo sismo golpee aún más fuerte?