Renuncia inesperada sacude al gobierno de Keir Starmer
Morgan McSweeney, jefe de gabinete del primer ministro británico, dimitió tras admitir que recomendó nombrar a Peter Mandelson como embajador en Washington, pese a sus controversiales relaciones con Jeffrey Epstein.
El escándalo que nadie quería enfrentar
McSweeney reconoció su error y asumió la responsabilidad. Mandelson, exministro laborista, fue nombrado en diciembre de 2024, justo cuando los laboristas regresaban al poder y Donald Trump volvía a la Casa Blanca. La decisión se desmoronó en septiembre de 2025, después de la publicación de documentos que mostraban la profundidad de los lazos entre Mandelson y Epstein.
Impacto real en la política británica
El caso vuelve a poner en jaque a Starmer y su equipo. Recientes pruebas revelan que Mandelson pudo haber entregado información estratégica que beneficiaba a Epstein, durante su paso por el gobierno de Gordon Brown entre 2008 y 2010. La policía británica ya intervino propiedades vinculadas a Mandelson en Londres y el suroeste de Inglaterra.
Lo que viene: ¿nuevo capítulo para Downing Street?
Starmer se disculpó con las víctimas, pero insiste en que desconocía esta red de influencias. Mientras la cancillería revisa la indemnización otorgada a Mandelson, la renuncia de McSweeney deja al gobierno sin uno de sus principales estrategas en un momento delicado. Esto podría debilitar la posición laborista y abrir un espacio para la oposición.