Colombia en vilo: encuesta revela empate técnico que redefine la presidencia
Colombia enfrenta una elección presidencial inesperadamente ajustada
La carrera por la Presidencia del próximo 31 de mayo en Colombia no es lo que los discursos oficiales quieren hacer creer. Dos candidatos en polos opuestos, el senador Iván Cepeda y el abogado Abelardo de la Espriella, están virtualmente empatados, según la última encuesta.
¿Qué muestra la encuesta?
El sondeo realizado por la firma brasileña AtlasIntel y divulgado por la revista Semana pone a De la Espriella, del movimiento Defensores de la Patria, al frente con un 32,1 % de intención de voto. Cepeda, del Pacto Histórico ligado al actual presidente Gustavo Petro, le sigue con un 31,4 %.
Con casi 7.300 personas consultadas y un margen de error de solo 1 %, esta diferencia es insignificante y confirma una realidad que no todos quieren admitir: la polarización extrema domina el escenario político.
¿Por qué esto cambia el tablero electoral?
- Los demás candidatos, incluidos centristas y opciones de centro-izquierda o derecha moderada, están muy lejos con menos del 8 % cada uno.
- La alta suma de indecisos y votos en blanco, que rondan el 30 %, indica que la decisión final puede inclinarse por factores externos o eventos de último minuto.
- El rechazo a ambos candidatos principales es alarmante: más del 40 % rechaza a Cepeda y un tercio a De la Espriella, señal clara del desgaste institucional y división social.
¿Qué sigue después?
Ningún candidato logrará mayoría absoluta en primera vuelta, lo que obliga a un balotaje el 21 de junio. Allí, De la Espriella sería el único capaz de vencer a Cepeda, aunque la disputa seguirá tensa y con amplias incertidumbres por la alta cantidad de indecisos.
Además, ninguno de los dos participa en las consultas partidistas del 8 de marzo, evidenciando una fractura profunda en el sistema político tradicional y la emergencia de una polarización que podría desestabilizar las instituciones.
Lo que no se dice es que esta elección presenta un riesgo real para la estabilidad política, si la sociedad continúa dividida entre extremos y sin liderazgos centrales sólidos que logren cohesionar el país.