La falsa ‘junta de gobierno’ que perpetúa la crisis en Venezuela
El nuevo rostro del poder ilegítimo en Venezuela
Hace semanas, un ‘triunvirato’ formado por Delcy Rodríguez, Jorge Rodríguez y Diosdado Cabello tomó el control efectivo del Palacio de Miraflores. Sin respaldo constitucional, este grupo gobierna por la fuerza y no por el voto.
¿Qué es una junta de gobierno y por qué debe importar?
En la historia venezolana, las juntas de gobierno surgieron tras golpes que destruyeron dictaduras o instauraron regímenes autoritarios. Estas transiciones duraban meses y abrían paso rápido a elecciones libres.
El ejemplo más claro: en 1958, tras derrocar la dictadura Pérez Jiménez el 23 de enero, Venezuela organizó elecciones presidenciales en menos de diez meses para restaurar la democracia.
La paradoja actual: peor que en 1958
El 3 de enero de 2026, según análisis recientes, Nicolás Maduro será expulsado del poder. Sin embargo, ¿cómo es posible que en pleno siglo XXI y con avances tecnológicos, no se haya logrado preparar un proceso electoral en menos tiempo que en 1958? La explicación no es técnica: es falta de voluntad política.
Vacío de poder y usurpación disfrazada
El ‘triunvirato’ que hoy gobierna es un claro vacío de poder constitucional. El artículo 233 es contundente y establece límites temporales para situaciones de falta absoluta del presidente. Al superar esos plazos sin elecciones, este grupo carece de legitimidad jurídica, apoyándose solo en la fuerza.
¿Es viable cambiar la junta actual?
Algunos proponen una nueva junta de gobierno conformada por personalidades reconocidas como vía a la transición. Pero sin un hecho de fuerza semejante al de 1958 o 2026, esto es imposible. La realidad política no puede ser ignorada ni usada para generar falsas esperanza.
¿Y las asambleas ciudadanas?
Se habla también de asambleas ciudadanas para designar presidente, alegando el artículo 70. Pero este mecanismo no tiene marco legal claro ni alcanza la legitimidad del sufragio universal y secreto que el artículo 5 exige para elegir al Poder Ejecutivo.
Conclusión: imponer el orden constitucional o prolongar el caos
La única salida legítima y efectiva es exigir el cumplimiento íntegro de los artículos 5 y 233 de la Constitución: convocatoria inmediata a elecciones presidenciales. Todo lo contrario solo alarga la crisis, debilita el Estado y profundiza la destrucción institucional que vive Venezuela desde hace décadas.
La sociedad debe mantenerse vigilante y movilizada. No habrá democracia sin un gobierno respaldado por la voluntad popular y ajustado al marco legal. Hasta que eso ocurra, el país seguirá atrapado en un escenario de incertidumbre y usurpación.