¿Reactivación o simple puesta en escena?
El Central azucarero Santa Clara en Yaracuy vuelve a operar tras años paralizado. La planta comienza el refinado de 600 toneladas diarias de azúcar, con una promesa oficial de llegar a 200.000 toneladas anuales.
¿Qué está pasando realmente?
El ministro de Agricultura Productiva y Tierras, Julio León Heredia, anunció que la planta pasa a operar en alianza con la empresa privada Pasicor, que pone 152 millones de dólares para una modernización escalonada. La iniciativa busca sustituir importaciones y ahorrar divisas, con un paso inicial para procesar azúcar nacional e importada. Para 2027 se espera que solo use caña local, incrementando la producción y la superficie cultivada.
¿Por qué este giro altera el escenario?
Por primera vez en mucho tiempo, el gobierno recurre a una alianza público-privada para esta inversión estratégica, cediendo la operación a la empresa privada bajo supervisión estatal, y se compromete a duplicar la superficie de cultivo nacional. Este modelo busca dar rentabilidad al sector agrícola y reducir la dependencia externa, en un sector tradicionalmente trompeteado pero sistemáticamente dejado a su suerte.
¿Qué viene después?
La apuesta es escalar la molienda y producción de azúcar para cubrir la demanda interna que alcanza las 720.000 toneladas anuales. Si logran sustituir importaciones y expandir cultivos habrá un impacto directo en la economía regional y en la estabilidad del suministro. Sin embargo, el éxito dependerá de la continuidad real en las inversiones, la gestión efectiva y que no se transforme en otro proyecto maquilla que no cambia la realidad estructural del agro venezolano.