Siria arranca su Parlamento tras caída de Al Asad: cambio real o fachada?

Siria inaugura su primer Parlamento desde el derrocamiento de Al Asad

Este domingo se celebró en Damasco la primera sesión de la Asamblea Popular, la legislatura de transición que surge tras la caída de Bachar al Asad, ocurrida a finales de 2024.

El presidente Ahmed al Sharaa pidió que este Parlamento se convierta en la «voz del pueblo» y en un instrumento fundamental para reconstruir la economía, mejorar los servicios públicos y atraer inversión. La Asamblea está compuesta por 210 miembros, 140 elegidos en 2025 y 70 designados por decreto presidencial en 2026.

¿Por qué esto cambia el escenario?

Tras años de guerra y tiranía, Siria intenta proyectar una narrativa de renovación institucional. Sin embargo, la Asamblea enfrenta tensiones internas que evidencian grietas importantes: los escaños de la provincia de Al Sueida permanecen vacíos, ya que las autoridades locales rechazan reconocer al gobierno de transición. Este rechazo es la muestra clara de que el supuesto «nuevo capítulo» aún no logra unificar al país.

Además, la Asamblea transitoria tiene un mandato limitado: solo legislará durante 30 meses hasta la adopción de una nueva Constitución, un plazo corto que dejará muchas decisiones cruciales en manos provisionales.

¿Qué viene después?

  • El Parlamento tendrá que lidiar con una economía devastada y una trama política aún fracturada.
  • La ausencia de representación plena, especialmente en zonas clave como Al Sueida, puede alimentar conflictos y debilitar la legitimidad estatal.
  • La transición no garantiza estabilidad ni gobernabilidad real; queda la pregunta sobre qué actores influirán en el gobierno post-transitorio.

En resumen, Siria abre una página nueva bajo la lupa de la crisis y la desconfianza territorial, donde avanzar será más difícil que sentarse a inaugurar un Parlamento.

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