Productores locales toman el control donde el Estado solo anuncia emergencia
El Estado reacciona tarde, productores actúan rápido
Tras el sismo del 24 de junio, no fue el aparato estatal sino los consejos campesinos quienes movilizaron comida y rescate en Caracas: Antímano, Coche y El Junquito.
¿Qué ocurrió realmente?
Ante la declaratoria de emergencia, la Unión Nacional Campesina Ezequiel Zamora (Uncez) organizó una red para llevar café, maíz, yuca, frutas y proteínas a campamentos, comedores y centros de rescate. No esperaron recursos del gobierno: los productores donaron y coordinaron logística, incluso con equipos de rescate propios.
Brigadas campesinas preparan 300 platos de sopa dos veces por semana en Antímano; 460 kilos de café molido partieron hacia La Guaira y equipos de salvamento se desplegaron en zonas críticas.
¿Por qué esto cambia el panorama?
Esta respuesta directa cuestiona el sistema tradicional: la ayuda oficial llega tarde y dispersa, mientras los productores locales asumen tareas de emergencia y logística. Más que voluntariado, es la prueba concreta de un vacío institucional en capacidad de respuesta y gestión ante crisis.
Además, la emergencia profundiza problemas estructurales: la falta de un Estado robusto para emergencias, sumado a las carencias en infraestructura y coordinación, deja en manos de sectores específicos la seguridad alimentaria y la logística de rescate.
¿Qué consecuencias seguirán?
La dependencia de redes productivas locales para la asistencia en crisis se mantendrá o crecerá. Esto puede fortalecer la autogestión, pero también evidenciará la ineficiencia estatal y la precariedad institucional.
La pregunta obliga a reflexión: ¿seguirá el gobierno limitándose a decretos y anuncios, o asumirá fortalecer capacidades reales para emergencias que afecten economía, seguridad y vidas?