Paolo Maldini asume control en el desastre del fútbol italiano
Italia fuera de la élite mundial: Maldini recibe un cargo con presión extrema
Paolo Maldini, símbolo del AC Milan y del fútbol italiano, fue designado director técnico de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC). No es una simple renovación, es el intento desesperado de reanimar un fútbol nacional en crisis después de quedar fuera del Mundial 2026, por tercera vez consecutiva.
La FIGC lo anunció escuetamente, acompañando a Maldini con el brasileño Leonardo como asesor, exdirector deportivo de clubes de élite. Todo apunta a que intentan salvar lo que queda de una estructura agotada y cuestionada tras años de malos resultados y decisiones dudosas.
Esta situación cambia las reglas del juego: Italia ya no es una potencia indiscutible. Su caída es histórica y golpea directamente la imagen de sus instituciones deportivas. Al margen del título en la Eurocopa 2021, el fútbol italiano lleva más de una década sin resultados internacionales sólidos, y la sucesión de fracasos muestra un problema más profundo que solo cambios superficiales no arreglarán.
¿Qué viene ahora?
- La FIGC enfrenta la urgencia de nombrar un nuevo seleccionador tras la salida de Gattuso, con Antonio Conte como favorito, aunque su retorno representa un movimiento conservador en tiempos que exigen decisiones audaces.
- Si el fútbol italiano no se moderniza y enfrenta sus problemas institucionales, el declive continuará y afectará una industria económica y social clave en Italia.
- Maldini y su equipo tienen poco margen. Sus próximas jugadas definirán si la FIGC se adapta o confirma que está atrapada en una crisis estructural sin salida fácil.
¿Se podrá realmente reconstruir el fútbol italiano o esta designación solo es un parche sobre una falla que amenaza con colapsar el sistema de raíz?