La Guaira tras el terremoto: ¿Puede el capital privado salvar la región?
La Guaira en ruinas, la oportunidad que nadie menciona
El terremoto del 24 de junio devastó La Guaira. Pero lo que pocos señalan es que esta tragedia podría ser el punto de inflexión para el estado venezolano.
Roberto Smith Perera, empresario y dos veces candidato a la Gobernación, lanza una advertencia clara: la reconstrucción debe ser impulsada por capital privado. No más dependencia exclusiva del Estado ni promesas vacías.
¿Por qué importa este enfoque?
- La inversión pública es limitada y no genera empleo directo.
- El desarrollo real viene de iniciativas empresariales que eleven puertos y aeropuertos a nivel internacional.
- La Guaira puede ser un hub regional aéreo y un puerto turístico de primera, generando miles de puestos de trabajo.
Smith Perera subraya que, desde el deslave de 1999 hasta hoy, la ausencia del capital privado ha condenado a La Guaira a un estancamiento crónico. El país no puede aspirar a progreso sin un cambio profundo en quién mueve la reconstrucción.
Lo que no quieren que veas: una Venezuela al nivel de posguerra
Más allá del terremoto, Venezuela lleva 25 años de destrucción institucional. Smith Perera lo compara con países devastados tras guerras mundiales.
La única salida es un gobierno tecnocrático, con un consejo de liderazgo capaz de reestablecer la seguridad, reconstruir las instituciones y tomar el control del potencial petrolero, minero y turístico.
Además, destaca el apoyo de Estados Unidos como un factor clave para romper con viejas ataduras y acelerar el cambio.
¿Qué sigue para La Guaira y Venezuela?
- El desarrollo de infraestructura bajo inversión privada real.
- Transformar el aeropuerto de Maiquetía en el centro aéreo de Sudamérica.
- Convertir el puerto en un punto clave para cruceros y turismo internacional.
- Consolidar un gobierno que priorice la técnica sobre la política tradicional.
La reconstrucción comienza hoy, pero pocos están dispuestos a debatir la verdadera raíz del problema: la urgencia de un cambio económico y político profundo, sin las ataduras del pasado.