La verdad oculta tras la ayuda de EE.UU. en el desastre venezolano

EE.UU. mueve ficha en Venezuela tras los terremotos, pero no todo es humanitario

En solo horas tras los devastadores sismos del 24 de junio en Venezuela, Estados Unidos anunció 150 millones de dólares en ayuda y desplegó más de 250 expertos para rescate y logística. Sin embargo, detrás de esta operación sin precedentes, hay una estrategia que nadie explica claramente.

¿Cooperación o control?

El Comando Sur no solo entregó ayuda: tomó el control del aeropuerto de Maiquetía y coordinó la logística de toda asistencia que llega al país. Más aún, obligó a militares y autoridades venezolanas a sentarse en la misma mesa con funcionarios estadounidenses cuestionados —como Diosdado Cabello, acusado de narcoterrorismo y con una recompensa de 25 millones de dólares por EE.UU.— generando una polémica que ningún medio oficial se atreve a cuestionar.

¿Dónde queda la agenda de transición democrática?

Estas imágenes de colaboración con el chavismo contradicen el discurso público de Washington que prometía una «transición segura y sensata» en Venezuela. ¿Está Estados Unidos renunciando a presionar al régimen para estabilizar un gobierno que le permita manejar el desastre a su manera?

Ayuda humanitaria, sí, pero ¿a qué costo?

  • EE.UU. es el mayor aportante internacional con más de 380 millones en ayuda.
  • El gobierno de Trump controla además millones en ingresos petroleros venezolanos, por un valor estimado en 8 mil millones de dólares.
  • Pese a esto, no hay transparencia alguna sobre el destino de ese dinero frente a la magnitud de la crisis.

Esta discrepancia hace que especialistas y opositores venezonalos duden de la verdadera intención del despliegue norteamericano.

¿Una ayuda que divide y genera desconfianza?

La acción de Washington genera suspicacias incluso en la oposición: la líder María Corina Machado enfrenta supuestos bloqueos para regresar, mientras el gobierno estadounidense defiende su diálogo con figuras del régimen con un pragmatismo que incomoda y descoloca al exilio venezolano.

¿Qué viene ahora?

La presencia militar y logística de EE.UU. continuará en Venezuela, según indican las propias fuentes oficiales. Esto plantea interrogantes sobre hasta dónde llegará la influencia estadounidense y si la crisis humanitaria terminará siendo una herramienta política para permanecer en el terreno y controlar recursos estratégicos bajo la excusa del auxilio.

La verdad es clara: esta no es solo una operación de ayuda humanitaria. Es un cambio de escenario geopolítico con consecuencias que nadie en América Latina está analizando con la profundidad y la crítica que merecen.

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