En Táchira pagas en bolívares, cuentas en pesos y piensas en dólares

La trampa monetaria que impacta a Táchira

En el estado fronterizo con Colombia, comprar un producto ya no es cuestión simple. El bolívar se usa para pagar, el cálculo se hace en pesos, pero todas las referencias están en dólares. Esta confusión no es simple confusión, es un síntoma de un colapso económico que afecta directamente al ciudadano común.

¿Qué está pasando?

Pedro Chacón Cárdenas, trabajador público en Táchira, recibe un bono del Gobierno en bolívares: 88.050 bolívares, el equivalente a 150 dólares a la tasa oficial. Pero cuando intenta convertir ese dinero para usarlo en su día a día, el valor real está en pesos colombianos, la moneda con alta circulación local. Así, Pedro termina cambiando su bono a 369.810 pesos colombianos en un negocio local, reflejo brutal de una economía rota y paralela.

¿Por qué esto cambia el panorama?

Este mecanismo revela que el bolívar, moneda nacional, ha perdido la operatividad en la frontera y deja a los ciudadanos atrapados entre tasas de cambio injustas y monedas extranjeras. El poder adquisitivo real se define fuera del control estatal y sobrevive gracias a los pesos colombianos, una moneda que no debería regir la economía local. Esta situación mina la legitimidad y el control monetario del Estado, exponiendo la incapacidad para resolver problemas básicos de compra y venta.

¿Qué viene después?

Si esta dinámica persiste, la dolarización indirecta y la dependencia del peso colombiano serán la nueva normalidad. El riesgo es mayor: pérdida total del control económico, fuga de trabajadores públicos y creciente desigualdad. ¿Quién se hará cargo de esta crisis silenciosa que las autoridades prefieren ignorar?

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