¿Por qué la Conferencia Episcopal Venezolana debe hablar de política ya?
Un grupo de líderes y personalidades venezolanas acaba de enviar una carta abierta a la Asamblea de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV). ¿La razón? Exigir que la Iglesia deje de evadir temas políticos claves que moldean el presente y futuro del país.
Qué pasó
El documento, entregado a monseñor Jesús González de Zárate y sus miembros, alerta sobre un panorama complicado para la nación. Lo primero: denuncian detenciones por motivos políticos, que incluyen civiles y militares. Piden que la Iglesia se posicione por la plena libertad de estos presos.
Además, advierten sobre el control estricto a la libertad de expresión. Mencionan leyes y órdenes que transforman cualquier crítica en un delito penal, restringiendo así la disidencia pública y digital.
Por qué altera el tablero
Con esta carta, se obliga a la CEV a salir de su zona de confort. El silencio o la neutralidad ante presos políticos y censura no solo son actos cómplices, sino que también ayudan a sectores que ignoran la Constitución y restringen derechos ciudadanos fundamentales.
Al pedir que la soberanía popular guíe el debate sobre el rumbo institucional, el documento pone sobre la mesa la obligación de repensar desde dentro de la Iglesia su rol en un país dividido y sin garantías claras.
Qué viene después
Si la Conferencia Episcopal acepta debatir y actuar sobre estos puntos, marcará un antes y un después. Podría convertirse en un actor clave para frenar arbitrariedades legales disfrazadas y promover la participación ciudadana real dentro del marco institucional.
Pero si decide seguir de lado, seguirá alimentando un vacío de liderazgo que empeora la crisis social, política y moral que vive Venezuela.