¿Quién controla la frontera? Asamblea binacional en el punto más vulnerable
La frontera más transitada se convierte en escenario de una nueva agenda política
Este sábado 7 de febrero, decenas de personas cruzaron el puente internacional Simón Bolívar para acudir a la plaza La Confraternidad en San Antonio del Táchira y participar en la «Asamblea de los Pueblos de Colombia y Venezuela».
El evento contará con representantes binacionales, junto a autoridades regionales y municipales, y contempla un acto simbólico justo en el tramo más activo y sensible entre Táchira y Norte de Santander.
¿Qué significa realmente esta convocatoria?
Este tipo de encuentros parecen reforzar una narrativa que minimiza la importancia de la vigilancia y control efectivo en la frontera, una de las zonas más conflictivas y vulnerables para ambos países.
Detrás de la «unión popular» hay una agenda política que divide opiniones y puede afectar la seguridad, la legalidad y la estabilidad institucional en la región.
¿Qué sigue tras esta asamblea?
Si la prioridad no pasa por fortalecer medidas de control y vigilancia, la frontera continuará siendo un espacio complicado para la seguridad nacional, con consecuencias directas en el orden público y la integridad institucional.
Es clave cuestionar quién realmente se beneficia y qué se está dejando de lado en estos encuentros binacionales.