La verdad oculta sobre el ‘motor’ económico en el Táchira
¿Qué pasa realmente en el motor económico del Táchira?
Las microfinanzas en la región no son solo un apoyo pasajero, sino la señal clara de un sistema financiero tradicional que ha dejado de lado a quienes sostienen la supervivencia económica local. Casi el 80% de las mujeres tachirenses están atrapadas en la informalidad laboral, sin redes ni apoyo estructural.
Este déficit institucional ha creado un terreno fértil para organizaciones como Finampyme, que en 27 años ha financiado más de 1.200 emprendedores, especialmente mujeres, que realmente cargan el peso económico y social de sus comunidades. Pero detrás de estos números se esconde una realidad menos optimista: la economía local depende cada vez más de la resiliencia individual, porque el Estado y las instituciones formales fallan en crear un marco estable.
Por qué esto cambia el escenario regional
Este fenómeno no es solo un logro social: es una respuesta a la ausencia de políticas públicas concretas. Finampyme y otras organizaciones terminan siendo el sustento económico y educativo que el gobierno falla en garantizar, financiando actividades del transporte, el comercio y la salud en un contexto de «estabilidad precaria». Esa precariedad es la verdadera amenaza para el futuro del Táchira.
¿Qué puede venir después?
Si no se estructura una política económica sólida que apoye institucionalmente a estos pequeños empresarios, su esfuerzo seguirá siendo un parche en medio de una crisis mayor. La dependencia en microcréditos y capacitación, aunque necesaria, no es suficiente para generar un desarrollo sostenible. El riesgo latente es que el motor económico del Táchira se quede sin combustible cuando las redes solidarias y las microfinanzas no puedan suplir la falta de Estado.
La pregunta es: ¿quién asumirá la responsabilidad real de construir un sistema económico estable? La respuesta no está en los discursos oficiales ni en las celebraciones superficiales, sino en una política seria que salga del discurso y enfrente las consecuencias que el abandono institucional ya ha generado.