Caos en Venezuela: familias temen perder restos de sus muertos tras terremotos
La tragedia venezolana no termina en el suelo
Después de los terremotos que dejaron cerca de 3.000 muertos en Venezuela, cientos de familias enfrentan una nueva pesadilla: el riesgo real de perder los restos de sus seres queridos en el caos institucional que sigue.
¿Qué está pasando?
En La Guaira, un estado vecino de Caracas, fuerzas internacionales y voluntarios luchan desesperadamente entre escombros que cubren un complejo habitacional emblemático de la era Chávez. Allí, familiares como Víctor Colivert protegen los cadáveres de sus sobrinos y familiares con miedo a que sean extraviados.
Los esfuerzos para rescatar cuerpos atrapados bajo toneladas de cemento, como los de menores de 13 y 16 años, se mezclan con el desorden en morgues y protocolos que parecen colapsar ante la magnitud de la crisis.
¿Por qué esto cambia el escenario?
La presidenta encargada Delcy Rodríguez asegura que nadie terminará en fosas comunes y que se está tomando huellas e identificaciones. Pero la realidad que viven las familias muestra otro rostro: temor, desconfianza y pérdida de fe en las instituciones encargadas de gestionar esta tragedia.
Este desastre natural reveló una crisis institucional profunda, una administración incapaz de garantizar seguridad y respeto básico incluso después de la muerte.
¿Qué sigue?
La falta de confianza y el desorden en la gestión de los restos mortales de víctimas puede generar un trauma duradero en la sociedad venezolana.
Si no se establecen mecanismos claros, verificables y eficaces para la identificación y custodia de los cuerpos, el país podría enfrentar una crisis humanitaria añadida a la económica y social, con consecuencias que van desde litigios familiares hasta conflictos públicos y pérdida de legitimidad estatal.
Esta tragedia expone el costo real de tener instituciones débiles y políticas públicas incapaces de responder a emergencias críticas.