Rubén Darío ya alertaba: El norte no viene a salvarnos, viene a dominarnos

La advertencia que no quisieron escuchar

En pleno siglo XIX, Rubén Darío no era un poeta ajeno a la realidad, sino un cronista incisivo del intento imperialista del norte sobre América Latina.

Qué ocurrió

En 1892, Darío denunció sin tapujos al «país monstruoso» que acechaba a nuestros pueblos, aludiendo a la agresiva política estadounidense. Su texto «Por el lado del Norte» hablaba de «un águila hostil» que pretendía imponerse con trampas y dominación.

En «El triunfo de Calibán» reprochó a aquellos que aceptaban la fatalidad de ser aplastados por «la gran Bestia» y declaró: «No voy a poner la cabeza sobre la piedra para que me aplaste».

Por qué esto cambia el escenario

Aunque Darío valoraba la riqueza cultural hispánica, nunca dejó de ver a Estados Unidos como un enemigo moderno y primitivo, una potencia expansionista que busca colonizar y domesticarnos. Su llamado a la unión cultural y espiritual latinoamericana es una exhortación a dejar de lado dependencias y resistir la agenda política que hoy, décadas después, sigue vigente pero maquillada.

Qué podría venir después

Si la soberanía sigue cediendo ante intereses externos, las advertencias de Darío toman una urgencia renovada. América Latina no puede permitirse el fracaso de la autodeterminación bajo el discurso oficial que presenta la intervención como ayuda o progreso. La resistencia informada y la unidad regional son la vía para evitar ser devorados por lo que Rubén Darío describió como «la gran Bestia».

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