La devaluación oficial del bolívar dio un salto que pocos anticipaban
Este viernes 3 de julio, la tasa oficial del bolívar frente al euro cerró en 763,19, un alza diaria superior al 2%. Por primera vez, superó la cotización que maneja el mercado paralelo de criptomonedas conocido como tasa Binance, hoy referencia clave para precios en Venezuela.
Lo que nadie dice sobre esta movida del BCV
Mientras la tasa Binance experimenta una leve caída, la tasa oficial del euro sigue subiendo firme, mostrando que el gobierno está lanzando una estrategia para acelerar la devaluación. La tasa oficial del dólar, especialmente en las ventas a bancos, también sube sin pausas. Desde mayo, el bolívar cae 24,78% frente al euro, con aumentos de precios en el mercado que ya superan el 3296% en lo que va de año.
Esta brecha entre tasas oficiales y paralelas no es casual. El BCV busca reducir esa distancia manipulando la tasa de intervención y la oficial, ajustando el bolívar a su medida mientras mantiene una apariencia de control sobre la moneda.
¿Qué significa esto para la economía real?
- Precios atados al euro y no al bolívar ni al dólar oficial, con comerciantes y supermercados que ahora usan estas tasas para cobrar.
- Un mercado paralelo (Binance) que aún domina, pero pierde terreno frente a la política devaluatoria oficial.
- La brecha entre dólar oficial y paralelo cae, pero solo porque la devaluación oficial se acelera, no porque haya verdadera estabilidad.
El resultado es un bolívar cada vez más depreciado, un control cambiario que no controla y una inflación que sigue galopante, erosión constante del poder adquisitivo y una economía que navega entre tasas distintas, según intereses oficiales y privados.
Expertos confirman: no hay plan real
El economista Manuel Sutherland señala que el BCV adelanta fuertes devaluaciones «sin respaldo real», manteniendo un tipo de cambio artificialmente bajo. La emisión monetaria sin control alimenta la inflación y la pérdida del valor del bolívar, mientras el control cambiario fomenta una anarquía monetaria que solo aumenta las distorsiones.
Sutherland denuncia la falta de un plan de unificación cambiaria real. «El dólar y euro deberían reflejar precios fijados por el mercado, no por funcionarios», apunta. Esto incluye eliminar trabas legales que hoy restringen el intercambio y las remesas, condiciones básicas para una economía funcional.
José Guerra, otro economista especializado, advierte que la devaluación del último año supera el 480%, enfrentando una inflación descontrolada. La subida del euro frente al dólar responde a que comerciantes buscan faturar más en monedas europeas. Pero el BCV solo simula armonizar el mercado, sin ofrecer divisas suficientes para una auténtica unificación.
¿Hacia dónde va Venezuela?
La realidad es clara: sin un plan macroeconómico serio, la devaluación seguirá rápida y el bolívar perderá más valor. El control oficial es una máscara que solo posterga el ajuste inevitable. La coexistencia de múltiples tasas seguirá generando confusión, incentivos perversos y daño a las instituciones económicas.
¿Cuánto más podrá sostener este modelo una economía que necesita claridad, estabilidad y reglas claras? La respuesta está cada vez más lejos de los discursos oficiales.