Rodríguez se atreve a pedir perdón: ¿inicio de una estrategia para salvar al régimen?

Un gesto que cambia la narrativa oficial

Después de casi tres décadas de silencio, solo dos figuras del chavismo han hablado de perdón: Hugo Chávez en la madrugada del 14 de abril de 2002 y Jorge Rodríguez la semana pasada en el Palacio Legislativo.

Un contexto que ya no es el mismo

Chávez usó el perdón tras su regreso triunfal, respaldado por un país con instituciones aún funcionales y una base popular ferviente. Hoy, Rodríguez enfrenta un escenario opuesto: un régimen en caída libre, sin apoyo popular ni señales de institucionalidad, sumido en una crisis histórica mientras Venezuela está bajo la tutela directa de Washington después de años de retórica soberanista.

La maniobra política tras el perdón

Rodríguez, que sabe del colapso que enfrenta, utiliza el perdón como herramienta política. Su voz mesurada y calculadora busca mantener unido un Parlamento fragmentado y judicializado, mientras cumple órdenes que vienen desde afuera. Todo para evitar el desplome definitivo del régimen creado por su familia.

¿Cuál es el siguiente paso? La Ley de Amnistía

El proyecto fue aprobado sin transparencia, sin que incluso los diputados lo tuvieran a mano, mientras circulaban versiones contradictorias. La calidad, alcance y verdadera intención del proyecto merecen un escrutinio riguroso. ¿Es un acto de reconciliación sincero o una jugada para controlar la narrativa y ganar tiempo?

La verdad que nadie quiere enfrentar

La sociedad y la oposición deben mantenerse firmes. Hay más de 600 presos políticos, incluyendo militares y funcionarios con décadas en prisión. ¿Cuándo sabremos la verdad sobre quiénes y cuántos están tras las rejas? Sin justicia ni libertad, no hay reconciliación posible.

Una transición inaplazable

Tiempo valioso se perdió desde julio de 2024, cuando la oportunidad de iniciar un proceso real de transición democrática estuvo al alcance. Hoy, reconstruir al país exige claridad, compromiso y liderazgo. Sin esto, el país seguirá hundiéndose bajo la sombra del autoritarismo disfrazado de perdón.

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