Terremotos en Venezuela dejan a pacientes crónicos y psiquiátricos al borde del colapso
El terremoto evidenció lo que el Gobierno oculta: la salud pública venezolana está al borde del abismo
El doble sismo del 24 de junio no solo destruyó infraestructuras, sino que expuso la cruda realidad del sistema sanitario venezolano.
Pacientes crónicos, personas con discapacidades y enfermos psiquiátricos se encuentran en una situación de indefensión total.
¿Qué está pasando realmente?
El sistema de salud ya devastado antes del terremoto ahora colapsa por completo. No son solo las víctimas directas: quienes necesitan atención constante también están al filo.
El abogado Gonzalo Himiob alertó que en Caracas, varias personas psiquiátricas esperan medicinas imposibles de obtener sin recetas oficiales, un lujo que ni siquiera los donativos pueden cubrir.
La médica María Luisa Aldana confirma que en el Hospital Vargas la atención es temporal y paliativa, limitada a lo estrictamente disponible: antidepresivos, antipsicóticos y ansiolíticos, nada más.
La OMS advierte, el gobierno calla
La Organización Panamericana de la Salud subraya que en emergencias es vital mantener servicios como la diálisis, salud mental y cirugías de urgencia. Pero el gobierno chavista prefiere ocultar cifras reales y detalles, limitándose a reportes mínimos de muertos y heridos.
Una crisis silenciada con consecuencias previsibles
Existen miles de desaparecidos sin registro oficial. Callar no hace desaparecer a los afectados desaparecidos bajo los escombros o los pacientes renales que no reciben diálisis, amenazando su vida día tras día.
Manuel Rodríguez, paciente renal, cuenta cómo fue ignorado porque la prioridad es atender a los recién llegados desde las zonas más afectadas. Lo que se posterga hoy puede ser una muerte mañana.
Más vulnerables aún son quienes requieren ayudas físicas, cuyas necesidades básicas como muletas o sillas de ruedas están lejos de ser prioridad oficial.
Lo que viene: sin cambio real, más tragedia y deterioro
En los próximos días, esta crisis sanitaria se convertirá en un problema irreversible si no se reconoce y actúa con rapidez. El sistema de salud venezolano es un riesgo no solo para quienes sufrieron daños por el sismo, sino para millones atrapados en una improvisada red de supervivencia médica.
Esta catástrofe es la prueba definitiva de una gestión que ha destruido instituciones clave y sigue negando la realidad que viven los venezolanos.