Mientras Venezuela se desmorona, Ureña no se rinde: vigilia en la frontera

Ureña, frontera con Venezuela, se moviliza en medio del desastre

El miércoles 24 de junio, un terremoto sacudió Venezuela, dejando 1.450 muertos y más de 3.150 heridos. La tragedia expone el colapso estructural y la ausencia de respuestas efectivas del régimen.

Este domingo, habitantes de Ureña se reunieron en la Cruz de la Misión para una vigilia. Vestidos de blanco y con cirios en mano, pidieron por los familiares caídos y los que aún permanecen atrapados bajo los escombros.

¿Por qué esto cambia el escenario?

Mientras el oficialismo fracasa en gestionar la crisis, la sociedad civil de la frontera toma la iniciativa. La vigilia en Ureña no es solo solidaridad; es un recordatorio del vacío institucional y la fragilidad de Venezuela.

La realidad que viene

Este desastre natural llega cuando la infraestructura y el sistema venezolano se encuentran en ruinas. Sin una respuesta clara del gobierno, la escasez y el abandono empeorarán. La frontera seguirá siendo un punto crítico, no solo humanitario, sino estratégico para quienes buscan soluciones reales ante el colapso general.

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