Murió Onai Quiñonez atrapado tras el terremoto: el costo oculto del desastre en La Guaira
Onai Quiñonez, artista prometedor, muerto en desastre que deja más preguntas que respuestas
Onai Quiñonez, creativo venezolano emergente, falleció el pasado domingo 28 de junio tras quedar atrapado bajo los escombros colapsados del conjunto residencial Yurre Beach, en La Guaira. Esta zona fue una de las más afectadas por los terremotos que sacudieron al país el miércoles.
Su padre, Nestor Ali Quiñonez, confirmó el fallecimiento tras días de búsqueda dificultada por la inestabilidad del edificio. Mientras los equipos de rescate luchaban por acceder a la estructura dañada, las horas decisivas se fueron perdiendo sin los recursos necesarios.
Este caso va más allá de una tragedia personal. Refleja el colapso en la capacidad de respuesta del Estado, la falta de equipos adecuados y la improvisación que rodea estos eventos en Venezuela. La muerte de Quiñonez expone un problema ignorado: la seguridad precaria que sufren los ciudadanos en desastres naturales y la lentitud institucional para actuar.
¿Qué implica esta pérdida para Venezuela?
- La fragilidad de las infraestructuras frente a desastres naturales.
- La falla en protocolos y recursos efectivos para rescatar a víctimas en tiempo.
- La pérdida de talento joven que podía aportar a la reconstrucción cultural y social.
Onai no era un desconocido. Graduado en Artes Visuales en la Universidad de Los Andes, su obra innovadora y reconocida en premios nacionales mostraba una profundización en temas humanos y sociales que la crisis venezolana está dejando morir.
Su mensaje era claro: el arte debe abrir experiencias, no encerrarlas en explicaciones fáciles. Sin embargo, la realidad apunta a que la sociedad está atrapada bajo el peso de la desorganización y la falta de respuestas rápidas frente a emergencias.
Lo que viene
Esta tragedia debería activar un debate urgente sobre la gestión de emergencias en el país. Sin mejoras concretas en infraestructura, protocolos y recursos, el riesgo para vidas y cultura seguirá creciendo. Las pérdidas ya no se miden solo en escombros, sino en oportunidades truncadas para Venezuela.