Frontera abierta, pero ¿a qué costo para Colombia?

Un gesto que oculta riesgos reales

Un grupo de mototaxistas de La Parada, en el municipio de Villa del Rosario, cruzó el puente internacional Simón Bolívar transportando ayuda humanitaria a Venezuela.

La caravana se dirigió a un centro de acopio, entregando agua y alimentos no perecederos, movilizados por tres líneas de trabajo locales.

La frontera abierta sin control efectivo

Los puentes internacionales operan desde las 6:00 a.m. hasta las 9:00 p.m., hora venezolana, salvo el Atanasio Girardot, que cierra a medianoche. Mientras tanto, el tramo Francisco de Paula Santander permanece cerrado por reparaciones tras una falla estructural el 30 de abril.

¿Qué significa esto para Colombia?

La operación sin restricciones claras para el traslado de mercancías y personas, incluso en contextos políticos y sociales complejos, revela una gestión que pone en riesgo la seguridad y el control territorial. La ayuda humanitaria cruzada es solo la cara visible de una frontera que exige decisiones firmes y claras.

Si no se establecen controles precisos y protocolos robustos, la apertura puede derivar en problemas mayores: deterioro institucional, afectación en la seguridad y vulnerabilidad ante agendas políticas externas.

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