Terremoto en La Guaira: impacto económico limitado, pero tragedia humana real
El reciente sismo que sacudió La Guaira no modifica las proyecciones de crecimiento económico de Venezuela. Felipe Capozzolo, presidente de Fedecámaras, advierte que la economía venezolana sigue atada casi en su totalidad a la producción petrolera, industria que no sufrió daños.
La recuperación petrolera sostiene el crecimiento
Tras un colapso histórico entre 2013 y 2020, con la pérdida de hasta un 80% del PIB sin guerra ni crisis global, Venezuela muestra signos de recuperación desde 2021, impulsada por la industria petrolera.
Para 2026, las expectativas apuntan a un crecimiento continuo, incluso frente a tragedias locales. El Fondo Monetario Internacional prevé un crecimiento del 4%, con posibilidades de hasta un 7% en 2027, cifras que otros analistas y el mismo gobierno consideran conservadoras.
¿Por qué La Guaira no derrumba la economía nacional?
El estado Vargas —donde ocurrió el desastre— concentra daños principalmente humanos y en infraestructura local. Sin embargo, esta zona aporta poco al PIB nacional. Las áreas claves de producción petrolera y agroindustrial no resultaron afectadas.
La agroindustria, fundamental para la producción interna, opera con normalidad en regiones como Guárico, Portuguesa y Barinas.
Respecto a la logística, aunque el puerto principal de La Guaira quedó comprometido, las actividades de importación y distribución continúan por Puerto Cabello, cuya operatividad se mantiene estable.
El aeropuerto de Maiquetía está cerrado, pero otros aeropuertos, como Valencia y la base aérea Libertador, funcionan normalmente.
¿Qué viene ahora para la economía y el Estado?
El desafío mayor no radica en la caída económica, sino en la necesidad urgente de gasto público para la reconstrucción y atención humanitaria, justo cuando las capacidades fiscales del gobierno ya están al límite.
La ayuda humanitaria aceptada por el gobierno revela la dimensión de la crisis local y la imposibilidad de resolverla sin apoyo externo.
Por su parte, el sector privado se moviliza con donaciones y logística, pero carece de recursos para enfrentar la magnitud del daño.
Conclusión: un golpe anímico y de gestión, no económico
El terremoto es una tragedia focalizada que expone la fragilidad en la gestión estatal, pero no derriba el frágil impulso de recuperación económica que sostiene la producción petrolera.
¿La gran pregunta? Cómo enfrentará el gobierno el desgaste fiscal que implica la reconstrucción mientras intenta sostener la recuperación del PIB petrolero.