Estado en Caracas tras terremoto: Orden ausente, caos presente
La presencia estatal no detiene el caos en Caracas tras el terremoto
Dos días después del devastador sismo, Caracas sigue sumida en la improvisación y la falta de coordinación efectiva del Estado. Mientras los voluntarios intentan desesperadamente colaborar, las autoridades mantienen una logística dispersa que limita más que ayuda.
¿Qué pasó realmente?
José y un grupo de jóvenes se lanzaron a la calle para ayudar a las víctimas. Pero en los puntos más afectados, el voluntariado—antes clave para rescatar—es rechazado o contenido por fuerzas policiales, con argumentos inconsistentes y falta de comunicación clara.
- En Chacao, la organización municipal funciona, con baños públicos, atención médica y vigilancia.
- Pero en San Bernardino, con un edificio colapsado, los voluntarios esperan horas bajo el sol sin acceso ni explicación clara, mientras algunos funcionarios permanecen pasivos.
Esto no es emergencia, es caos con etiqueta estatal
El Gobierno ha puesto centros de acopio y restringido el acceso a La Guaira, pero mientras el ministro Jorge Rodríguez daba discursos, miles ignoraban las llamadas oficiales, viajando sin control para entregar ayuda. El resultado: congestión vial y distribución desordenada de insumos.
En zonas como El Junquito, la presencia estatal es casi simbólica, con menos de 30 funcionarios para miles de afectados. Ahí, la ayuda viene de camionetas civiles, sin ningún tipo de coordinación oficial.
¿Por qué importa esto?
La falta de liderazgo y organización estatal no solo ralentiza la ayuda; genera condiciones para errores fatales, conflictos innecesarios y derrumba la confianza en las instituciones. Que un desastre natural se combine con un desastre en la gestión pública empeora la crisis social y económica.
¿Qué se viene?
Si no hay un cambio rápido, la irresponsabilidad en la administración de la emergencia impactará en la recuperación, dejando zonas enteras sin atención o con asistencia insuficiente. Además, alimentará el descontento social contra un Estado incapaz de cumplir su función básica: proteger y organizar.